La transición energética es una realidad que está transformando de lleno el sector de los hidrocarburos y los gases. Esto se debe a un abandono progresivo de los gases fósiles y la aparición de nuevos combustibles sintéticos, la irrupción del biometano y el impulso del hidrógeno verde.
Alternativas que redefinen las exigencias técnicas y normativas para las instalaciones de almacenamiento europeas.
A raíz de esto, nace la Directiva (UE) 2024/1788, una normativa que obliga a las empresas a adaptarse a un nuevo marco regulatorio para los mercados interiores del gas renovable, gas natural e hidrógeno antes de agosto de 2026.
Para muchas instalaciones, el reto no es solo cumplir con la normativa, sino preparar las infraestructuras para operar con nuevos combustibles, garantizar la seguridad del suministro y responder a estándares técnicos más exigentes.
En Rafibra lo tenemos claro desde hace tiempo: adaptarse no es una carrera de última hora, sino un proceso que empieza mucho antes de que el plazo legal esté encima de la mesa.
¿Qué es la Directiva (UE) 2024/1788 y por qué afecta directamente a tus instalaciones?
La Directiva (UE) 2024/1788 forma parte del paquete normativo europeo conocido como “Paquete de mercados de hidrógeno y gases descarbonizados”, publicado en julio de 2024.
Su objetivo principal es facilitar la incorporación de gases renovables en el sistema energético, abandonando de manera progresiva el gas fósil para contribuir al objetivo climático para 2030 (Fit for 55) y a la neutralidad climática para 2050.
Por lo que esta normativa afecta a:
- Sistemas de almacenamiento de combustible como el gas natural.
- Depósitos adaptables a biometano e hidrógeno.
- Infraestructuras con acceso de terceros a la red
- Sistemas que requieran nuevos estándares de estanqueidad y detección de fugas.
En la práctica, obliga a revisar el estado real de las instalaciones, verificar su capacidad para operar con nuevos combustibles y aplicar las adaptaciones técnicas necesarias antes de su entrada en vigor.
La normativa pone especial énfasis en la seguridad del suministro, la protección del consumidor y la interoperabilidad de las redes.
Un nuevo marco regulatorio exige una preparación técnica exhaustiva
Durante años, muchas instalaciones se diseñaron pensando exclusivamente en combustibles fósiles tradicionales. Hoy ese planteamiento ya no sirve.
La transición hacia biocombustibles y gases renovables como el biometano y el hidrógeno verde plantea nuevos desafíos técnicos: diferentes presiones de trabajo, compatibilidad de materiales, requisitos de estanqueidad más estrictos y sistemas de detección de fugas más exigentes.
Todo esto hace que verificar la estanqueidad de los depósitos, adaptar o convertir los tanques y reforzar todavía más los sistemas de fugas sea imprescindible para cumplir la normativa.
Aquí es donde la experiencia de Rafibra cobra especial relevancia. Nuestro enfoque no se limita a cumplir una directiva, sino a preparar las instalaciones para el nuevo escenario energético, independientemente de lo que marque el calendario normativo.
¿Cómo se adelanta Rafibra a la Directiva (UE) 2024/1788?
En Rafibra llevamos años trabajando con un criterio que ahora la Directiva (UE) 2024/1788 convierte en obligatorio: la prevención basada en datos reales y revisiones técnicas exhaustivas.
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Diagnóstico antes que reacción
El primer paso siempre es conocer el estado real de la instalación. Para llevarlo a cabo, servicios como la prueba de estanqueidad o la revisión de sistemas de fuga se han convertido en piezas clave para verificar que los depósitos cumplen con la norma 53968 y que están preparados para operar bajo los nuevos estándares.
Un depósito que hoy almacena combustibles tradicionales puede necesitar adaptaciones para trabajar con biometano o hidrógeno. Detectarlo a tiempo es la diferencia entre una correcta transición planificada o una parada de emergencia.
Un pequeño fallo hoy puede ser una incidencia grave mañana.
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Adaptación de instalaciones existentes
La directiva impulsa la entrada de gases renovables en infraestructuras diseñadas originalmente para gas natural. Por poner un ejemplo, el hidrógeno es más corrosivo y exige mayor estanqueidad que los combustibles tradicionales.
En Rafibra tenemos esto en cuenta, con el Sistema Rafibra de conversión Doble Pared (RDP) es posible transformar un depósito de simple pared en uno de doble pared sin necesidad de sustitución.
Esta doble capa además incorpora un sistema permanente de detección de fugas y evita, al mismo tiempo, obras complejas, excavaciones o paradas prolongadas.
Para instalaciones que no necesiten instalar la doble pared, se puede estudiar una reparación y revestimiento a simple pared. Esto ahorraría hasta el 75% frente a la sustitución completa del depósito.
De esta forma, cada instalación recibe la solución que realmente necesita, sin sobredimensionar la inversión.
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Cumplimiento continuo, no puntual
La Directiva (UE) 2024/1788 no exige solo una adaptación inicial, sino un cumplimiento sostenido en el tiempo.
Las revisiones e inspecciones periódicas que realizamos en Rafibra permiten verificar el estado general de las instalaciones, anticiparse a posibles incidencias y mantener la documentación siempre lista ante auditorías o inspecciones.
Así siempre estás preparado y lo mejor, siempre se cumple con la normativa vigente en cualquier momento.
Una adaptación real, no solo sobre el papel
Cumplir con la Directiva (UE) 2024/1788 no consiste en marcar casillas en un informe. Consiste en tener instalaciones más seguras, más eficientes y mejor preparadas para el nuevo escenario energético europeo.
En Rafibra no nos estamos preparando para cumplir una ley en una fecha concreta, sino para un cambio de paradigma en el sector de los hidrocarburos y los gases renovables. Y esa diferencia es la que asegura la tranquilidad de nuestros clientes cuando la transición energética deja de ser una promesa y se convierte en realidad.